El primer día rodeada de diversidad

23 enero, 2015

Me acerco lentamente a mi próxima cita. Es una joven madre que viene acompañada de una adolescente de unos 14 años.

Veo como la joven me examina lentamente a través de un flequillo que le tapa media cara. Una mirada inquisitiva y tímida bajo ese velo protector, como la de alguien asustado ante lo que puede pasar a continuación.

Reconozco al instante esa mirada que me han dedicado ya tantas niñ@s a lo largo de estos años de atención a jóvenes trans y sus familias. La veo mirarme inquieta, tímida pero esperanzada.

Percibo cada una de esas emociones.

Entiendo esa inquietud que siente por saber si finalmente este va a ser el recurso y el profesional donde logren ofrecerle una acompañamiento real que le permita evolucionar. Timidez porque al final tendrá que contarle a un desconocido el secreto que lleva tantos años escondiendo y con el que todavía no se acaba de sentir cómoda al oírlo de su propia boca en alto. Pero finalmente también esperanza porque este sea uno de los empujones que hagan que las cosas vayan definitivamente para adelante. Que despeguen.

Durante una entrevista que dura algo más de dos horas logro ganarme la confianza de la adolescente que tengo delante. He logrado que me exponga punto por punto cuáles son sus dificultades en este momento y conocer cómo lo vive su familia desde que se lo reveló. Me ha permitido bucear en sus emociones y me ha confiado cuáles son los retos que se siente preparada para afrontar y cuáles son aquellos que requieren de nuestro acompañamiento para poder hacer frente. Así que diseñamos juntos un itinerario de intervención.

Una de las herramientas que le ofrezco, y que en mi opinión es fundamental para cualquier joven TLGB es entrar en contacto con un grupo de iguales. Chicos y chicas de una edad parecida a la suya que sean también trans, gais, lesbianas o bisexuales. Un espacio en el que poder identificar que no es la única persona a la que le pasan todas esas cosas que está experimentando, que no es tan rara como posiblemente pensaba.

Además éste es un espacio en el que poder compartir cuáles son las inquietudes que tienen estos jóvenes y encontrar soluciones. Pero no ofrecidas por un adulto ajeno a su vida, sus emociones y su forma de ver el mundo. Si no que esas soluciones las podrá extraer ella misma de aquello que cuenten sus compañeros y compañeras, personas que no sólo entienden cuál es su vivencia (ya que es compartida), sino que en este momento están afrontando las mismas dificultades o ya hicieron frente a ellas y podrán guiarla.

Una semana más tarde llega el momento de enfrentarse por primera vez al grupo. Está nerviosa, tímida. No aparta demasiado la vista de sus zapatos, aunque por otro lado está muy atenta a todo lo que pasa a su alrededor con una reconfortante cara de sorpresa. Los chicos y chicas van acudiendo. Ella sale de su ensimismamiento y de forma muy valiente comienza a socializar, a presentarse e interactuar. A entrar en contacto con la diversidad del grupo de personas TLGB que hay a su alrededor.

Cuando la sesión comienza uno a uno todos los integrantes de su grupo se presentan diciendo: cuál es su edad, su orientación sexual e identidad de género y cuál es su motivación para acudir al grupo.

Estoy especialmente atento a su presencia, ya que es su primer día y no quiero que se sienta incómoda. Pero afortunadamente veo como su cara se va iluminando con una sonrisa. Aunque al principio sus mejillas estabas sonrojadas debido a la timidez y la vergüenza de tener que relacionarse por primera vez en mucho tiempo con desconocidos, ahora lo están de entusiasmo al verse rodeada de tanta gente tan diversa, pero a la vez tan familiares para ella.

Le llega el turno y como un pajarito que salta del nido, abre las alas y se lanza sin miedo a presentarse a sus compañeros. Les cuenta que aunque tiene 14 años sabe que es una mujer trans desde que tiene conciencia de ello. También comparte lo difícil que le ha resultado hablar de esto con su madre, o los graves problemas que ha tenido de acoso en su centro de estudios. Tanto, que desde hace años se relaciona con muy pocas personas, optando por un encierro voluntario dentro de la burbuja de su cuarto. Un entorno seguro donde sabe que nadie le va a hacer daño, pero donde muy pocos saben lo sola que se siente.

Al estar en el espacio adecuado nos abre por completo su corazón y nos dice que es la primera vez que conoce cara a cara a otras chicas y chicos trans de su edad, y que eso la emociona. La aleja de esa sensación de ser única, diferente, extraña.

Nos cuenta que además es la primera vez que conoce a gente que diga abiertamente que es TLGB sin miedo, y que esa sensación se contagia y está segura de que va a ser el motor para dejar a un lado sus temores. Dice: “Me siento muy feliz de estar rodeada por primera vez de tantas personas que son como yo”

La sesión continúa con normalidad hasta su fin, y nuestra nueva compañera ya es una más del grupo.

Al terminar se acerca a mí, me mira a la cara con los ojos muy brillantes por la emoción, me da las gracias y me abraza.

No es un abrazo como cualquier otro, sino que me abraza muy fuerte. Como lo haría alguien que se creía perdida y que al final ha logrado encontrar el camino que la lleva a casa. Ese contacto se prolonga por más segundos de lo normal y logra emocionarme a mi también.

Es una sensación increíble notar como el viento llena de aire sus alas y despega… Nos despedimos y sale corriendo entre muchos de los que a partir de ahora serán sus primeros amigos y amigas.

Unos días después su madre me escribe para contarme que su evolución ha sido increíble en tan sólo unos días, que ahora se muestra más comunicativa, más feliz, que sonríe. Me dice que todo parece fruto de la magia.

Pero no es magia. Nuestros jóvenes tan sólo necesitan referentes cercanos con los que identificarse. Las personas a la hora de conformar nuestras identidades y definir como nos autoidentificamos necesitamos tener acceso a una información amplia y libre de prejuicios sobre la diversidad sexual y de género. Porque debemos ser conscientes de que en muy pocas ocasiones esta diversidad está adecuadamente reflejada a nuestro alrededor, ni en la cultura, ni en los medios de comunicación u otras expresiones de nuestra cultura.

Por tanto es fundamentar ayudar a los niños y adolescentes a entrar en contacto con la diversidad de las realidades trans con el fin de hacer su proceso más sencillo, óptimo y saludable.

Si tienes dudas sobre cuál es el grupo más adecuado para tu hijo o hija o cómo acceder a ellos, no dudes en ponerte en contacto con nosotros a través de la zona de contacto de nuestra página web: www.fundaciondaniela.org y nosotr@s te orientaremos.

 

Pero hazlo por ell@s. Dales alas.

 

By Isidro García Nieto

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