¿Qué le piden nuestros hijos a los Reyes? Libertad.

8 enero, 2015

Si mi hijo me pidió un vestido de princesa para Reyes es porque es una mujer transexual? Si mi hija pidió una equipación de fútbol para Reyes es porque es un hombre transexual?

Si su hijo o hija le pidió estas cosas para Reyes será porque es algo que le gusta, que forma parte de sus intereses, con lo que le gustaría jugar y que quiere tener. Nada más. No significa que sea gay, ni lesbiana, ni bisexual, ni trans*.

Lo único que pone de manifiesto es que su hijo/a tiene una expresión de género no convencional, es decir que difiere del comportamiento/gustos/roles de género que tradicionalmente se espera que tengan los niños o niñas.

Pero sí hay algo más. Si su hijo/a se atreve a pedirle estas cosas para Reyes es importante que tenga en cuenta lo siguiente:

  1. Que su hijo/a ha sido lo suficientemente valiente para hacerle llegar una petición que sabe que va en contra de los parámetros establecidos de género, y por tanto de las cosas que nuestra sociedad le ha enseñado que son de niños o de niñas. Y no se equivoque, por muy pequeño/a que sea el niño/a ya sabe la reacción que provoca en los adultos cada vez que expresa esos gustos y preferencias que van en contra del patrón convencional del género. Lo ha aprendido de las miradas que ha recibido por parte de sus familiares, de los comentarios por lo bajo que ha visto que suscita en otros adultos cuando lo hace, o de las risas y críticas que abiertamente provoca en su grupo de iguales. Por tanto entiende perfectamente la penalización social que conlleva lo que está pidiendo.
  2. Una vez entendemos que mi hijo/a entiende lo “transgresor” que esto puede ser para algunos adultos; que tenga el valor de pedírnoslo significa: que tiene la confianza necesaria en nosotros como padres para hacerlo y que sabe que no le/la juzgaremos por pedirlo. Como progenitores esto nos debe llevar a la conclusión de que lo estamos haciendo bien, que estamos ofreciendo una educación abierta y diversa a nuestros hijos que les hace saber que pueden mostrarse tal y como son y por tanto expresar sus gustos y personalidad de forma libre y sin miedo a nuestros prejuicios.
  3. Debemos diferenciar la expresión del género que mi hijo/a tiene, de su orientación sexual o identidad de género. Pero también debemos saber que hay estudios que han demostrado que una gran parte de los niños con un comportamiento de género no convencional pueden ser adultos gais, lesbianas o bisexuales en un porcentaje alto. En menor número adultos transexuales, o heterosexuales.

Por tanto ni todos los niños que nos vestíamos en la infancia de princesas somos mujeres transexuales, ni todos aquellos que tenían una expresión de género convencional son heterosexuales o cisexuales. No existe ninguna relación univoca entre la expresión de género no convencional y determinada orientación sexual o ser una persona trans.

Por tanto si mi hijo o mi hija ha realizado para reyes una petición que no encaja dentro de los parámetros de género tradicionales, sólo significa eso, que se sale de esos parámetros más encorsetadores del género.

Pero también es verdad que este hecho me debería de poner alerta para:

  1. Seguir fomentando un entorno familiar seguro y respetuoso ante la diversidad . Donde el menor pueda expresarse tal y como es, que le libere del miedo a no cumplir los roles de género preestablecidos socialmente de lo que es femenino o masculino. Una educación que además debe incluir la normalización de la diversidad de orientaciones sexuales y de que es posible ser una persona trans. Que todas las opciones son “normales” y buenas. Este entorno permitirá que el niño/a sienta que sus padres le quieren tal y como es, permitiendo mantener intacto ese sentimiento de amor incondicional que es fundamental para su buen desarrollo físico y mental. Ya que sea cual sea su orientación o identidad será él el que la manifieste y cuanto más diversa sea la educación que reciba, menos dificultades tendrá a la hora de realizar ese proceso de autoidentificación.
  2. Dotar al niñ@ de herramientas que le permitan afrontar las posibles situaciones de rechazo que pueda experimentar. Tiene que saber que no todo el mundo entenderá y respetará igual de bien sus gustos y expresiones no convencionales fuera del entorno familiar (seguro y comprensivo). Hay que empoderarle para que sepa que él o ella no tiene ningún problema, que el problema es de los demás, de esos que no respeten o entiendan la diversidad.
  3. Ver si su expresión de género va acompañado de otro tipo de indicadores como: la incomodidad con el cuerpo, el sentimiento de que su género está mal asignado, la creencia que cuando crezca se desarrollará según el sexo contrario, o la petición de que se le llame por un nombre que no coincide con su sexo de asignación). En este caso lo que puede estar pasando es que nuestro hijo o hija sea trans. Si es así, es fundamental entrar en contacto con profesionales especializados que nos guíen en este proceso con dos fines fundamentales: ofrecernos información adecuada y libre de prejuicios tanto sobre las realidades trans como los diferentes itinerarios existentes, como por otro lado permitirnos entrar en contacto con iguales. La finalidad de todo esto será que el menor realice un proceso autodeterminativo de su realidad, es decir, que si lo necesita, alguien pueda ayudarle a que él mismo identifique qué es, qué le pasa, y qué tipo de ayuda necesita.

Todos tenemos que hacer un ejercicio que nos ayude a liberarnos de la educación rígida sobre género que hemos interiorizado. Cuando un niño transgrede las normas de género, sólo significa eso. No debemos asociarlo directamente a determinadas orientaciones sexuales o a ser trans, ya que al final estaríamos cometiendo la misma equivocación. Tan sólo debemos estar atentos.

Debemos permitirles ser libres. Que sean tal y como son, y después ya serán ellos los que nos digan cuál es el camino a seguir. Sólo hay que estar atentos y mirar con la mente abierta.

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