EL ORGULLO ES LO CONTRARIO A LA VERGUENZA

24 junio, 2015

Dentro de pocos días, el 28 de Junio, celebraremos el día internacional del Orgullo LGTB. Una fecha que rememora la primera vez que el colectivo de personas trans*, lesbianas, bisexuales y gais se enfrentaron a la discriminación y al maltrato social que históricamente hemos experimentado.

Y es que el 28 de Junio de 1969 en Nueva York ocurrieron una serie de disturbios conocidos como “los disturbios de Stonewall” que consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas en protesta contra una redada policial que tuvo lugar la madrugada del 28 de junio de 1969, en el bar conocido como Stonewall Inn, frecuentado por homosexuales y transexuales, y que estaba ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village.
Durante las décadas de 1950 y 1960 eran muy pocos los establecimientos que acogían a personas LGTB. Los que sí lo hacían eran generalmente bares, aunque sus propietarios y administradores raramente eran personas LGTB.
El Stonewall Inn, era uno de esos bares.
Entre su clientela había personas muy diversas, pero era conocido por ser un lugar popular entre las personas más excluidas de la comunidad LGTB: personas trans*, drag queens, jóvenes gais con una expresión de género no convencional, hombres trabajadores del sexo y personas sin hogar.
Las redadas policiales en los bares frecuentados por personas LGTB eran algo rutinario durante la década de los 60, pero en esa ocasión aquellas personas que eran víctimas de las injustas redadas policiales decidieron rebelarse por primera vez. Y lo importante de este hecho es que no sólo se revelaron las víctimas de aquella persecución LGTBfóbica, sino que se les unió una muchedumbre de vecinos y personas anónimas que denunciaron lo injusto de estas prácticas habituales en aquel tiempo.
La tensión entre la policía de Nueva York y los residentes de Greenwich Village produjo más protestas la siguiente tarde, y así sucesivamente durante varias noches después. En cuestión de semanas, los residentes del Village rápidamente se organizaron en grupos de activistas que concentraron sus esfuerzos en establecer nuevos lugares para que lesbianas, gais, bisexuales y transexuales pudieran manifestar abiertamente su orientación sexual o identidad de género sin miedo a ser arrestados.
A los pocos meses de los disturbios de Stonewall ya se habían creado dos organizaciones de activistas LGTB en Nueva York, y además se fundaron tres periódicos para promover los derechos del colectivo. En pocos años se fundaron organizaciones LGTB a lo largo de todo Estados Unidos y a nivel internacional. Y el 28 de junio de 1970 tuvieron lugar las primeras marchas del Orgullo LGTB en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles, conmemorando el aniversario de los disturbios.
Evidentemente desde esa primera manifestación hasta la actualidad ya han pasado 45 años, y el panorama social, político y legal se ha transformado mucho. Pero aunque hayan transcurrido casi 50 años desde aquella noche en la que un grupo de mujeres transexuales encabezó valientemente la primera protesta histórica frente a la LGTBfobia en Nueva York (porque no podemos olvidar que fueron ellas), y durante este medio siglo hayamos ganado infinitamente en derechos y libertades. Hoy en día la celebración de la manifestación por los derechos de las personas LGTB sigue siendo absolutamente necesaria.
Y esta es la razón por la que me he animado a escribir este artículo. Porque cada año, según se acerca el 28 de Junio parece que se reabre el debate, en los medios de comunicación y en la propia sociedad, sobre si el Orgullo LGTB es algo necesario o no, o incluso si no es perjudicial para el propio movimiento por los derechos de las personas gais, lesbianas, bisexuales y trans*.
Cuando alguien me pregunta que por qué hay un Orgullo LGTB pero no uno heterosexual o cisexual (personas no transexuales), siempre respondo lo mismo: “Porque el día del orgullo heterocisexual es todos los días”. Las personas heterosexuales y cisexuales gozan diariamente del privilegio de estar dentro del marco normativo. Es decir de que sean considerados “normales” y no discriminados en nuestra sociedad por algo absurdo como a quién amas o cuál es tu sexo. Pero Gais, lesbianas, bisexuales y trans* experimentamos diariamente las consecuencias de la LGTBfobia en nuestras vidas: consecuencias que hacen que en este momento seamos la diana principal de los crímenes de odio en nuestro país.
Y no es algo que afirme yo, sino que lo hizo el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, el 14 de Abril de 2015 hablando del informe referido a los crímenes de odio en España durante el año 2014, periodo en el que se cometieron un total de 1.285 crímenes basados en el odio. El primer puesto de este lamentable ranking lo ocupan las personas LGTB como víctimas de delitos de homofobia y transfobia: 513 casos registrados, es decir un 40% del total.
Pero podríamos dar más datos como: que el 90.27% de los jóvenes LGTB que acuden a los centros educativos españoles sufren discriminación por LGTBfobia; que en este momento las personas trans* son el segundo grupo más discriminado en Europa; que la transexualidad sigue estando considerada como una enfermedad mental; que las mujeres lesbianas están excluidas de los sistemas públicos de reproducción asistida; que no todas las Comunidades Autónomas incluyen la cobertura del proceso médico de transición para aquellas personas transexuales que quieran realizarla, que las necesidades de atención médica de los menores trans* y sus familias no están protocolizadas mas que en tres Autonomías… Y así podríamos seguir durante horas.
No podemos olvidar que vivimos en una sociedad plagada de prejuicios LGTBfóbicos que nos lanza desde los medios de comunicación mensajes negativos sobre la manifestación del Orgullo LGTB, mensajes como: no es una manifestación sino una cabalgata, un desfile de personas semidesnudas, una provocación innecesaria, o incluso que supone perjuicio para la “normalización” del propio colectivo.
Pero las personas transfóbicas que nos argumentan en contra del Orgullo de esta forma se olvidan de algo, y es que el 28 de Junio celebramos que hemos sobrevivido a la LGTBfobia y que no tenemos miedo de ser visibles, además de reivindicar el largo camino que todavía queda para alcanzar la igualdad real en nuestra sociedad.
Y lo hacemos con Orgullo. Porque hay que liberar en este caso a la palabra “orgullo” de todas esas connotaciones negativas que en muchos casos le asignamos.
El Orgullo es lo contrario de la vergüenza. Ese día no celebramos que somos más que nadie, ni miramos a nadie por encima del hombro como algunos nos quieren hacer creer. Es un día donde reivindicamos la posición desigual que en este momento vivimos trans*, lesbianas, bisexuales y gais respecto a la sociedad mayoritaria, pero a su vez mostrando que no tenemos vergüenza de ser visibles tal como somos y que estamos Orgullosos.
Por eso Fundación Daniela estará presente en el Orgullo Trans* de Sevilla que se celebra el 20 de Junio, como en los actos de sensibilización de la Plataforma del 28 de Junio, como en la manifestación estatal del 4 de Julio en Madrid. Y lo estaremos porque de todas las letras que conforman las siglas LGTBI, la T*, y en especial los niños y adolescentes T* son los más vulnerables a la exclusión y a la discriminación en este momento de todo el colectivo.
Niños y adolescentes transexuales que son actualmente invisibles. INVISIBLES para médicos y políticos que no establecen protocolos que permitan acceder a tratamientos para bloquear su desarrollo puberal a aquellos niñxs trans* que lo deseen, INVISIBLES ante jueces que no permiten que los niñxs trans* puedan modificar el nombre que aparece en su documentación por aquel con el que realmente se identifican, INVISIBLES para sus centros de estudios que carecen de protocolos para hacer los centros libres de LGTBfobia…
Y todo lo que es invisible es más vulnerable a la exclusión y la discriminación.
Por eso el 4 de julio Fundación Daniela estará en la manifestación estatal del Orgullo LGTB. Manifestación que este año tiene el lema: “Leyes por la igualdad real, ¡Ya!
Y os animamos a que os suméis con nosotros a esta manifestación. Porque no tenemos vergüenza de ser madres/padres/familiares/amigos de niños o adolescentes trans*, porque no tenemos vergüenza de ser jóvenes trans*, porque lo que estamos es ORGULLOSOS de haber sido capaces de sobrevivir a la transfobia.
Pero también porque somos conscientes de que todavía queda una larga lucha para eliminar el estigma y discriminación que sufren los niños y adolescentes trans* y para lograr que las leyes incluyan la realidad de nuestros hijos e hijas. Leyes que respeten su identidad de género y les ayuden a evitar las consecuencias de la transfobia que en este momento experimentan.
Por eso el 4 de Julio nos vemos en la manifestación.
Si necesitas más información escríbenos a info@fundaciondaniela.org

By Isidro García Nieto

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