Dificultades de nuestros chic@s Trans

6 febrero, 2015

Los niños, adolescentes y jóvenes trans* afrontan diferentes retos a lo largo de su vida. Y no podemos olvidar la importancia de apoyarles a lo largo de todo ese recorrido.

 

Por eso esta semana os quiero hablar de las dificultades que afrontan los jóvenes trans* a la hora de compatibilizar las intervenciones quirúrgicas que requiere el proceso médico de su transición y la inserción sociolaboral.

 

La inserción laboral es todo un reto para muchas personas trans* y aún más cuando la entrada al mercado laboral coincide con su proceso de transición social.

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Esta fase puede verse complicada especialmente por varios factores que pueden experimentar estos jóvenes:

  1. Que hayan comenzado de forma tardía su transición médica, es decir, que no hayan podido acceder antes de los 18 años a los tratamientos con bloqueadores puberales, o a la hormonación cruzada en caso de desearlo. Todo esto puede hacer que algunas personas puedan ser identificadas más fácilmente como transexuales en ese momento de tránsito, y por tanto ser más vulnerables a sufrir las consecuencias de la transfobia social, y en especial la del sector empresarial. Hay que tener en cuenta que cuanto más visible sea alguien como perteneciente a un colectivo estigmatizado, más posibilidades tiene de sufrir dicha discriminación. Por tanto si en el momento de transición es visible como persona trans*, puede encontrarse con más facilidad a personas que puedan discriminarla por este hecho.

 

  1. Que tampoco hayan podido cambiar la mención al sexo y al nombre en su DNI, en base a la ley 3/2007, y que siga apareciendo tal y como le fue asignado al nacer en su documentación oficial.

Aunque el tránsito de una persona no sea evidenciable por otros, a la hora de formalizar un contrato es imprescindible presentar el documento nacional de identidad, donde aparece el sexo y el nombre que le asignaron al nacer. Esto en muchos casos vuelve a visibilizar a las personas trans y las puede dejar expuestas a la transfobia. Aunque tanto la legislación nacional como las directivas europeas manifiestan que no se puede discriminar a nadie en base al: sexo, la raza, la orientación sexual o la identidad de género a la hora de ser contratadas, y que en el caso de que esto pasase puede ser denunciado. La triste realidad es que en ocasiones es difícil probar que alguien no ha sido seleccionado para un trabajo por criterios tránsfobos.

 

  1. Las personas trans* durante sus años de transición pueden querer someterse a cirugías que adapten su fenotipo al del sexo sentido, y en no pocas ocasiones son despedidas durante los periodos de baja que conlleva la recuperación de dichas intervenciones. Esta situación desgraciadamente es posible tras la última reforma laboral que se acometió en nuestro país. Aunque hoy en día pocos empresarios probablemente despedirían a un trabajador o trabajadora durante una incapacidad laboral temporal debido a una intervención quirúrgica al uso que conlleve una recuperación de unos meses; observamos que esto sí pasa en el caso de que esta operación esté relacionada con el proceso de transición médico de las personas trans*. Muchos empresarios y otros integrantes de nuestra sociedad aún perciben estas operaciones como un “capricho” o una “cuestión estética” en lugar de hacerlo como una intervención quirúrgica vital para algunas personas. Esta percepción del tránsito médico como algo baladí hace que muchos empresarios no estén dispuestos a garantizar el empleo a las personas trans* que se someten a estos tratamientos. Y por tanto, sean despedidas en un momento de máxima vulnerabilidad.

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Por es hoy quiero contaros algo que me pasó esta semana.

 

Trabajo desde hace años con una jóven trans*. Aunque sufrió las trabas y largas esperas que muchos jóvenes experimentan en Madrid a la hora de acceder a los tratamientos relacionados con el tránsito médico, ha logrado que hace dos meses la sometieran a una intervención de cirugía genital.

 

Tiene 24 años y no nació en nuestro país, y su vehemencia a la hora de defender su identidad de género le ha conllevado a lo largo de estos años una larga lista de conflictos con su familia. Hasta el punto de mantenerse por sí sola en nuestro país sin ayuda alguna desde hace mucho tiempo.

 

Aun así es una mujer fuerte y decidida, y siempre ha afrontado su proceso con valentía.

 

Tras realizar su tránsito social, y tras un proceso médico que se alargó mucho más de lo que le prometieron, ella: cambió la mención al sexo y al nombre en su DNI, terminó sus estudios superiores, logró un buen trabajo, y esperó hasta que la llamaron para la cirugía que ella considera el final de su proceso.

 

Recuerdo que el día que la operaron, y aunque todavía estaba en la UCI, hablé con ella y me dijo: “Ya se ha terminado todo. A veces los sueños se hacen realidad”.

 

Durante estos meses en los que ella estaba recuperándose de la cirugía, me comentaba lo liberada y feliz que sentía porque su vida ya no dependía de lo que decidiera un equipo médico. Se acabó eso, ahora sentía que por primera vez ella era la que llevaba las riendas de su vida.

 

Pero hace unos días me llamó horrorizada. La habían despedido mientras estaba de baja. ¿Qué iba a hacer? ¿Podría cobrar el paro?¿Tendría que volver al ya familiar itinerario de los servicios sociales?

 

Tras darle la información práctica sobre cómo gestionar su situación actual y denunciar lo que había pasado, también tuve que decirle que ojalá en esta ocasión tuviéramos más éxito en los tribunales que en otras ocasiones.

 

Ella se fue con toda la información, pero no más aliviada.

 

Yo me quedé pensando en lo injusto de la situación. Cara a cara nuevamente con la transfobia de nuestro entorno.

 

Tenemos que sensibilizar a esta sociedad que despide a los enfermos mientras se recuperan, de que los estados de bienestar se basan en la solidaridad. ¿Qué pasaría si sólo nos centráramos en la productividad de nuestros ciudadanos sin ser copartícipes de las diferentes dificultades que atravesamos los seres humanos?. ¿Cuántas madres se atreverían a tener descendencia si pudieran ser despedidas durante el embarazo o la lactancia por ejemplo?

 

Los procesos de transición médica para aquellas personas que necesitan llevarlas a cabo no son un capricho. Tan sólo es un tratamiento médico que requieren para garantizar su salud física y mental. Y este mensaje debe ser repetido hasta la saciedad para todo el mundo lo entienda. NO ES UN CAPRICHO.

 

Cada vez que escucho argumentos capciosos como: que la sanidad pública sí paga los aumentos de senos de las personas trans y no las ortodoncias o las gafas de los niños… La sangre me hierve. Claro que deberíamos tener una cobertura amplia de la sanidad para todos y todas, pero esa comparación hace que se entienda que lo uno es un “antojo” mientras las verdaderas necesidades sanitarias no se cubren.

 

Las dificultades de las personas trans en el acceso al empleo y especialmente las de las mujeres trans, debe ser acometidas con urgencia. Y si no pregúntense: ¿Por qué sí existe un itinerario bonificado de inserción para mujeres mayores de 45 años o víctimas de violencia machista? Porque tiene como fin ayudarlas a superar las dificultades específicas que como mujeres en una situación especial abordan para encontrar empleo.

 

¿Por qué no hay ninguno para mujeres transexuales? ¿Saben que el grupo de mujeres que actualmente acumula la mayor tasa de paro es el de las mujeres trans? ¿Creen que se creará un itinerario específico para personas trans* a corto plazo?

 

La respuesta es no. La respuesta desgraciadamente es que la transfobia sigue campando a sus anchas en nuestra sociedad y tenemos que levantar la voz. Nuestra labor es pararla.

 

Debemos allanar estas dificultades que las personas jóvenes trans* afrontan, y debemos reclamar una regulación e itinerarios específicos al estado que garanticen un punto de partida igualitario para todos y todas. Tenemos que recordar a la sociedad que el tránsito médico y las intervenciones que requiere no son antojos. Son intervenciones necesarias para algunas personas y su derecho a estar de baja y recuperar su estado de salud es inalienable.

 

Mientras tanto, hoy otra chica joven ha sido despedida mientras se recupera de su operación. Otra injusticia más que ella acumulará a sus espaldas, en una mochila que ya está abarrotada de las desigualdades que ha vivido a lo largo de su vida. Porque en lugar de estar pensando en ponerse mejor, probablemente esta noche sólo será capaz de imaginarse un mañana que se le aparece lleno de nubes negras.

 

By Isidro García Nieto

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